Edwin Vento

Proceso Creativo

Nació en Maracaibo la llamada “ciudad del sol amada” en donde las temperaturas alcanzan los 50° en verano y la humedad te deja la cara como bolsa de papel con empanadas. A pesar de esto los maracuchos visten de camisa y corbata para salir a la calle, ganándose el apodo de “farfullos” en Venezuela porque les gusta aparentar.

Rodeado de mangos paseaba en bicicleta y comía Tequeños en el barrio de Sierra Maestra, un distrito residencial del cual guarda hermosos recuerdos. “Siempre me pareció que vivía en lo mejor de Maracaibo, seguramente me marcó en mi decisión de estudiar arquitectura”. Se describe como un niño bobo, introvertido y muy mimado y que vivía con la sensación de que la gente sabía algo de lo que él no se enteraba. No le gustaba hacer deberes y se quejaba cuando lo obligaban “Ahí va Eduvigio refunfuñando, decía mi abuela cuando pasaba frente a su casa camino a la tienda”.

Con el tono de voz tranquilo y rítmico de las tierras calientes de Sudamérica recuerda que cuando salió de la universidad por casualidad decidió agregar luz a una maqueta sin saber que desde ahí comenzaría todo.

Tiempo después se enteró de un concurso abierto a todas las ramas que invitaba a hacer una lámpara a partir de tu profesión y decidió participar. Estuvo a punto de incendiar la casa por completo al conectar los cables al revés y cerciorarse de que la lámpara no funcionaba. En ese entonces su padre asustado no le vió mucho futuro. “Cuando quemé la habitación mi padre me dijo, no se si te vas a hacer millonario haciendo esto”. Hoy Edwin le podría decir lo contrario ya que asegura que cuando se ve rodeado de tantos objetos se siente poderoso “Me doy cuenta de lo rico que soy”.

Su abuelo paterno Justo I, era albañil, electricista, mecánico, fontanero etc, y era muy exquisito con sus herramientas a lo que él nunca le vio sentido “lo veía limpiándolas, ordenándolas constantemente y pensaba, vaya perdida de tiempo”. El trabajo con lo manual y la delicadeza de trabajar con materiales, lo heredó su padre, pero con él se perdió ya que no le veía utilidad. Hoy es consciente de que terminó haciendo lo mismo que ellos. “A veces me siento en el taller y digo, esto lo hacía mi padre y mi abuelo, si me vieran no me lo creerían”.

Hace doce años llegó a España, Barcelona lo tiene enamorado por su arquitectura y las infinitas oportunidades que le ha dado como ciudad. Decidió quedarse y abrir una tienda junto a su socio en donde exhibe sus exclusivas creaciones de luz, “son únicas porque su proceso fue único y es irrepetible”.

En su proceso creativo son lo materiales los que lo hacen trabajar y ellos deciden hacia dónde va la estética.Le gusta lo simple en el diseño y se fascina cuando dos piezas que vienen de mundos diferentes ensamblan por si solas.

“Cuando ves un material, ya trae su forma y su historia, esas historias se van uniendo y ese es el rol del material para mi, me lo dice todo”

Se inspira en gente que hace cosas de la misma forma que él y se queda perplejo cuando ve objetos parecidos a los suyos que iluminan. Concentrado en su taller atiborrado de fantásticos objetos que las personas abandonan en la calle es donde se deja llevar y hace calzar las piezas que mágicamente se convierten en lámparas, “Hay algo que se tiene dentro, creo que es hacer arte, ser artista, tener esa sensibilidad de ver una cosa y convertirlo en belleza, sacarle más belleza”.


Edwin Vento
Barcelona
+34 603546548


Director: Katerina Kliwadenko y Mario Novas

Production: KLIWADENKO NOVAS

2015

Tags: Barcelona Reciclaje Lámparas Edwin Vento Storytelling Venezuela Diseño Procesos Creativos Mario Novas Katerina Kliwadenko