Roger Amigó

Proceso Creativo

Ningún niño sueña con vender zapatos, pero Roger Amigó desde pequeño se sentía fascinado por lo objetos que cubrían sus pies. Estudió cine y montó una productora que decidió dejar para utilizar el tiempo en lo que de verdad le gusta. Hoy además de vender, ha comenzado a fabricar sus propios modelos.

Los recuerdos de su juventud pasean entre los cines Verdi del barrio de Gracia al cual iba todas las semanas porque eran los únicos que proyectaban películas en original y los zapatos. Estos eran algo que siempre le gustó, pero que no se planteaba como una forma de vida, los veía simplemente como objetos que lo fascinaban, le gustaba la piel y cómo con el paso del tiempo iba adquiriendo un carácter.

De niño comenzó a ir a la montaña de excursión con su familia, sus padres lo llevaban como forma de protesta nacionalista y la necesidad de vincular a sus hijos con el territorio. Tal vez, en las largas caminatas rodeado de la naturaleza se gestó el gusto que experimenta hoy al estar sólo en su tienda, el placer de acariciar el cuero y su afición por los objetos vividos, objetos que trascienden en el tiempo como la madera. Asegura que si lo sitúan en una montaña se orienta bien, sabe dónde meter los pies y siente que es casa, “Es un hábitat en el que me siento cómodo”.

“Recuerdo los zapatos que usaba a los diez años y cuando tuve mis primeros trabajos me gastaba pasta en ellos”.

Durante la carrera de cine tuvo la suerte de juntarse con “los buenos” y desde que estaban estudiando se dedicaron a hacer video clips y a tener trabajos importantes. Al terminar, montaron una productora que funcionó durante diez años, realizando actividades de publicidad, cortometrajes, video danzas y video clips. Fue el elemento del cliente que pone barreras y limita la creatividad lo que lo llevó a abandonar esta profesión. Se cansó de trabajar por encargo y de la tensión que le producía depender constantemente de la aprobación de presupuestos y tareas.

El año 2007 fueron seleccionados con una video danza para un festival en Nueva York y encontró los zapatos que cambiarían su vida. Cuenta que lo vio claro desde el primer minuto, iba a montar una tienda en Barcelona para vender este producto que lo fascinó.

Hoy se sorprende del poco miedo que le dio, tenía la sensación de que era algo que tenía que hacer y sentía una fe ciega en que esos zapatos iban a funcionar. Además, le apetecía tener contacto con las personas profesionalmente en otra línea y experimentar el gusto por la soledad del comerciante.

Los zapatos que Roger vende parecen sacados de su propio mundo, arrugados, toscos, lustrosos, dan la sensación de haber sido sutilmente usados, pero cada pieza ha sido minuciosamente trabajada y responde a un concepto. Cada par tiene un proceso creativo propio donde él percibe una búsqueda por la la excelencia, “Se junta una estética espectacular con una calidad en la construcción”.

Gracias al producto que ofrece se generan conversaciones con personas que tienen intereses similares alrededor de la tienda a la que muchas personas regresan después de varios años.

Hace pocos meses decidió fabricar sus primeros zapatos para él, esto con el fin de vivir la experiencia de crear algo desde la individualidad, con la lentitud y creatividad que conlleva hacer un zapato.

El barrio de la Rivera, donde tiene la tienda, desprende siglos de antigüedad y hay un cierto encanto por lo vivido. Siempre fue el lugar de los artesanos de Barcelona, todo lo que venía por mar se comercializaba en sus calles las cuales incluso conservan aún los nombres de los oficios. “Hay un cierto espíritu de ellos flotando hasta el día de hoy por aquí”.

Seguir su convicción ha significado un cambio de vida, su trabajo actual es solitario, algo que inconscientemente buscó, para disfrutar de la soledad y la tranquilidad. Hoy se toma la vida con calma y se siente parte de una generacion que no le da importancia al hacer dinero. Una generación que ha sobrevivido a una crisis, la cual les enseñó a estar en una incertidumbre tremenda “Ya no nos preocupa saber si dentro de un par de años vamos a estar haciendo esto u otra cosa, al final tiramos para adelante”.


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Director: Katerina Kliwadenko y Mario Novas

Production: KLIWADENKO NOVAS

2015

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